26 dic. 2011

Sr Amor:


Te atreviste a detenerte en mi puerta

tocar con insistencia al pomo de mi vida

llevar tu sonido hasta el final de mis estáncias

cuando al fin te abro...me dices:

        -"perdona me he equivocado"

6 oct. 2011

¿Me he subido al guindo?

                              (Textos registrados de "las ausencias del palomar") . (imagen cogida de internet)


Por si acaso es cierto lo que dices:
He de regresar a mi pueblo sin nombre, y a mi casa sin calle.
 Quiero escuchar como cantan a deshora  los gallos de la vecina y el maullido de algún gato desperezándose en el tejado a media tarde.
Quiero oír de lejos los cencerros de las ovejas bajando del monte, y que una tormenta me obligue a correr por los charcos llena de barro  
Al caer la tarde, me sentaré un ratito en aquel pedrusco junto río a mirar como nadan las truchas…
Por si acaso es cierto lo que dices:
Me arrastraré por las calles a la vuelta con paso lento y clavaré los ojos  al suelo. Prestaré mis oídos humildes a las ventanas de cocina, abiertas, y volveré a tener claro mientras paso lo que “solo soy”, lo que “siempre fui”:  
Entraré en la casa por el corral, trepando por la tenada de la leña, como antaño… y después de cenar cogeré  una silla y buscaré la puerta, donde estén las viejas al fresco, para que se me amarren los pies al suelo mientras las oigo murmurar…
                         Mira… por ahí viene la hija de…

                              


15 sept. 2011

No tardes


 Al saber que para ti
todas las ausencias son fantasmas,
y para mi,
velas que encendí por ver la senda
para llegarte.

Al pensar, mi amor,
que para la lluvia se necesitan  nubes,
y yo soy agua contenida por años
en un limbo.

Yo,  que ni encontré la tierra yerma
que tuviera la semilla
para germinar
mi vida plena.
                                    Y ahora…
Pensar que nacimos tan lejos,
me retuerce las entrañas
por callar el camino que me trajo
aquí a esperarte.                     
                                   No tardes.


                              (Cuadro de Imán Maleki- Teheran 1976)

1 sept. 2011

Cerrando hasta otro verano





  Septiembre entrega ya sus armas.
 La hierba inclina su rodilla por los campos.
Yo te devuelvo la sortija que me hizo tu prometida en abril   
y me dio plenitud todo el verano.

Lo confieso: 
no me quedan fuerzas para otra fotosíntesis, 
no vuelo ya por los besos de tus cielos despejados, 
y  algunas nubes bajan ahora hasta mi puerta… algunos ratos.

Creo… que estoy buscando mi rama invernal bajo tejados.
 Creo… que me estoy marchando.

Quisiera darte mi alegría desnuda sin reparos,
pero un suspiro me recuerda dentro de mi, 
que ella reclama su tiempo y pide paso.
       He de irme…
  jadeando, jadeando… jadeando.




(del inédito "las ausencias del palomar")
Los cuadros son de Soledad Fernandez:
"frente al mar"
"añoranza pasada"

16 ago. 2011

A mis bisabuelas, a mis abuelas...y a las tuyas.




¡Hoy vengo algo tensa…! Me revientan las costuras de la lengua por callarme. Pienso en mis “ancestras”…y me recome una jodida vergüenza.
Recuerdo caras de las mujeres que me regalaron la vida. Recuerdo las axilas sudadas  sin pudor,  arrancándole el olor al cuerpo; sus abrazos apretados, olían después a un mundo más sincero. El verdadero y único equipaje que llevaban por la vida, eran los recuerdos de  verbenas felices, (en una juventud añorada siempre… y siempre corta,) cuando, bailaban la tarde entera, en la plaza del pueblo, con unas alpargatas hechas de esparto. Su mejor tesoro; una radio que ponían los domingos en la tarde encima del poyo de la puerta… regalo de aquel novio que se fue de emigrante con la promesa de volver rico… y una Nochebuena no volvió.
Su traje de boda idílico, era negro. Vivía guardado dentro de una caja, sujeta con un cordón de lino, en el fondo del arca.  Los ratones y la polilla acabarían encontrándolo, a pesar de las bolas de naftalina y las ramas de lavanda.
 Mis mujeres no tenían el pecho como magnolias…tenían dos señoras tetas apoyadas en unos brazos duros y valientes que terminaban,  ¿cómo no?, en una mano ligera. Pero mira… los mocos duran menos cuando te los quitan de un buen sopapo.
 Las mujeres que me regalaron a mí la sangre para nacer, aun me despiertan algunas mañanas de invierno con un olor a repollo en las fauces y el sonido de tapaderas  de porcelana levantándose para remover un puchero de patatas. O con el recuerdo de aquella olla con válvula redonda, que se pasaba horas y horas girando… mientras desayunaba, mientras me lavaba, mientras me vestía, mientras iba a la escuela… y cuando volvía.
Mis mujeres eran, además, peregrinas de cuadra en cuadra… “la de las ovejas” “la de las vacas” “la de los gochos”…tenían un callo duro de tanto ordeñar animales y cavar tierras enteras desde antes del amanecer hasta después del sol puesto. Y… si acaso comían tranquilas un día, era a la sombra en la chopera  y todas a una de la misma pota caliente. Y digo tranquilas… porque luego se bajaban el pañuelo sobre la cara un ratito, recostaban la espalda en un árbol y descansaban la cabeza sobre el pecho. Ese era su paraíso.
Todos los días de mis mujeres eran laborables. Todas las mañanas de verano se subían a las varillas del carro, y recogían la hierba del campo, con unas vacas o un macho que ya sabían que el recreo era  la vaquera. A las 5 de la tarde.
Las mujeres de mi vida llevaban la resistencia por bandera y eran prodigiosas en dar de comer a 9 de familia durante dos o tres días seguidos… con unas patatas, una cabeza de ajos y un cacho de pan duro.
Mis mujeres, se ganaron a pulso el merecido honor de pujar vírgenes y santos; de limpiar  tumbas de muertos; de remendar o zurcir sabanas y calcetines todos los inviernos, gastando hasta la última miaja del brasero y de la vista, bajo la luz mendiga, de una pobre bombilla.
Las mujeres de mi vida, peleonas y peleadas, se retorcerían inquietas en sus retiros bajo tierra si supieran que hoy… una descendiente directa. Yo.
Se oye llamar “género femenino”, “violencia doméstica” “discriminación positiva”, “víctima de maltrato” y no sé cuantas “patrañadas” más)  sin echarse las manos a la cabeza escandalizada, gritando como una loca…
-  ¡Soy  una mujer!-  Para mí se ganaron otras mujeres más valientes esa hermosa palabra, y con ella quiero seguir siendo nombrada.    ¡Mujer! 


18 jul. 2011

 .                         
                Sólo una vez vi al hombre de mi vida...







...de lejos. 
                                                                                                                                  

17 jun. 2011


                            
                           Hay  gente que ilumina
                              con sólo torcer la esquina
                              toda la calle.
                             Como tu ahora…
                                           como yo ...
                                                        … antes.

Del inédito "Las ausencias del palomar"


16 jun. 2011

Fortaleza


¡Ay amor!.
Traidor coronel
que yo serví en cien batallas.

Fuiste mi maestro
y mi alumno
por tierras arrogantes.

¡Ay amor!.
No quise ser tu patrón
ni ser tu esclavo.
En los inviernos… fuí tu fuego,
y en los tórridos veranos
tu abanico más honesto.

¡Ay amor!
Si dos veces yo viviera…
otra vez…  te buscaría.


(De "corazon de golondrina" )




6 jun. 2011

Caracola....





La vida pasa y me siento sola.

Caracola;
 Cuantas noches te he buscado entre mis sueños.
Cuantas playas recorrí yo, con tu ausencia.
 Cuantos besos, caracola…
cuantos besos que a nadie di,
dejaron huella.
Las olas me marcaban tu camino,
y al buscarte entre la arena lo perdí.
Al no hallarte a ti, que eres mi gran sueño, 
en los silencios de la noche…
                                             me dormí.
 Me dormí para soñarte; caracola,
para verte en una playa que no encuentro.
 Te descubrí como siempre,
hermosa… y sola;
 supe una vez más …
                                          que no te tengo.

(La caracola, como la vida que todas soñamos de niñas. Perfecta)
(De "corazón de golondrina")