18 jun. 2012

Ensayo breve sobre la cuarentena...

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Seamos sinceras. "Hubo un tiempo" es la frase más horrible que se piensa cuando llegan los temidos cuarenta.
Significa que ha llegado el día que  somos verdaderamente señoras para los adolescentes y no podemos protestar. Hasta aquí reconocer el paso de los años era libre. A partir de este momento te instalas en una lucidez de consecuciones y fracasos. La famosa crisis...pero de otro tipo.
Seamos sinceras. Lo que realmente no cuaja en nuestro cerebro no es la cuarentena sino el verte diferente con los ojos de todos los otros...más jovenes o más mayores que una.
Lo indigno de esta edad, es que te empata con el resto de tu vida sin soltar antes ese nudo quisquilloso y rezongón que tira para atrás queriendo volver al menos a los 30.
Cumplir cuarenta ni siquiera tiene la primera acepción en el diccionario, antes está lo de "espacio de tiempo que permanecen aislados personas o animales susceptibles de portar alguna enfermedad contagiosa". ¡Tócate los huevos...!.
                                         Seamos sinceras. ¡Los cuarenta son una putada!



                   "Los 40 son la edad madura de la juventud, los 50 la juventud de la edad madura"
                                                                                                                         Victor Hugo

                                                         Imagen de Janis Joplin bajada de internet

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3 jun. 2012

Lujuria...

Imagen extraida de Internet. Textos registrados por Inocencia Montes para "Erotismo"


Hoy responde a mis suspiros tu mirada.
Iras oliendo la canela que me baja por el cuello,
el rastro de azahar que perfuma desde mis hombros a la cuna de mi ombligo,
llegarás a la tierra mojada en los lunares de mis nalgas...

Luego arrástrate por mis caderas
 hasta que me trepe las costillas la música de un buen tango…
o hasta que se me llenen los ojos de abismos de flores para rodar por los que nací.
 Por los que nacimos todas.

De superflua a profunda
de doncella a puta.
Me verás si cruzas conmigo la línea del deseo
 que se hace reptil mordiendo las almohadas y moviendo las cortinas.

Ahí podrás llevarme contigo hasta la primigenia partícula de vida,
volver al primer abrazo místico y volátil al ser amada,
 poseída, por el primer hombre que fermentó en mis entrañas,
y querer ser otra vez por siempre jamás, su concubina.

Esta, es la entrega más pura de dos cuerpos amándose en una cama. 


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