23 nov. 2010

Campanas



Como homenaje a mis sonidos de niña.
Tocan:
a voleo, a rebato, a fuego, al ángelus, a nieve, al alba,
a fiesta, a hacendera, a rosario, 13 si murió un hombre,
12 si murió mujer, a gloria si ha muerto un niño. A nada.

Afines estaban
el badajo y la campana
con los bravos labriegos
de la antigua usanza.

Cual mendigos hambrientos
tocan las puertas cerradas,
así, de igual modo
tocan sus sones mi alma
.
¡Desesperadas!

En el nido de la iglesia,
cual mozas alborotadas,
levantan el vuelo ansiosos
cien pardales en bandada.

Campanadas…

Cuando la siesta irrumpía
en los valles de labranza,
y la vaquera en los prados
perezosa se acostaba…
inermes en el campanario,
al sol más fiero se quemaban.
… y de pronto…
sonaban…
sonaban …
sonaban.

Abuelo… ¿Qué son?

Sólo campanadas.

3 nov. 2010

Soy mujer


Yo también sostengo mi trocito de mundo sobre los hombros.

Si... también recojo las migajas del alma de los que me rodean y las convierto en panes importantes que poner a la mesa.

Yo también me estremezco cuando presiento una tormenta de sombras que vuelven en forma de recuerdos.

Yo también añoro arrullos de gata, sobre tejados de amor, en sábado.

Yo también busco consuelo a veces en los ojos de las muñecas de la niñez, que a todas nos parece que entonces tenían vida.

Yo también bailo sola algunas noches abrazándome a mi propia, y a mi extraña y coqueteo con los reflejos de la ventana como si fueran ojos infinitos que me observan admirados ¡sólo a mí!

Yo también tengo un abismo en el pasado y remiendo mal los bolsillos del alma para que caigan lágrimas negras cuando ¡no puedo más.!

A mí también me lamen perros con rabia, cuando no encuentro los caminos para ganar las batallas, que a diario, me pone delante el miedo.

Yo también cruzo de rodillas por el asfalto del amor, pidiendo clemencia para los cuchillos que sin piedad se clavan en el vientre cuando él, no está receptivo con mis soledades.

Yo también sufro como una troyana desesperada a la que nadie entiende.

Yo también… soy mujer.