27 dic. 2010

Ese segundo erótico




Enloquezco cuando tengo frente a mi, casi pegadas esas dos piernas, cual columnas que ni Sansón derribaría. ¡Pero yo si!.
Es entonces…
Tus manos se acercan a mi cuerpo, haciéndome sentir cada segundo del trayecto.
Las siento salir de tus impulsos en la misma centésima en la que siento mis pezones salir a tu encuentro.
Senos alerta esperando el contacto. Ojos brillantes deseando que llegues. Piel erizada como perra de muestra y labios húmedos como otoño caliente.
Mi estómago se encoge en una agonía maravillosa. Sabe que tus manos apresaran mis caderas un instante; justo antes de pegarme como ventosa perfecta a las tuyas…
Tus hombros bajaran a por los míos, tus labios susurraran algo ronco en mi oído, que no se si escucharé porque ya muero…
Ya siento mi cuerpo anhelarte. Ya viene a galope esta bendita locura…

(Del inédito “Las ausencias del palomar”) 

11 dic. 2010

Tengo miedo de las flores

La única vez que le vi, contaba una leyenda para un niño que lloraba en la calle.
La madre, desconfiada, se acercó.
Yo, curiosa, paré mis andares.
Hablaba de algo titulado “tengo miedo de las flores”.

El pequeño, como hipnotizado, poco a poco calmó el llanto y fue quedándose dormido en su sillita. Aquella voz fue bajando el tono hasta silenciarse.
La madre quería más. ¡Yo quería más!
Se marchó caminando calle arriba.

No quiero verle de nuevo. Tengo la intuición de que le seguiría como una rata más al Flautista de Hamelin.

6 dic. 2010

Invernar


Puede que no vuelva nadie a habitar mi nido.


Puede que la última rosa caiga pronto de mi rosal.


…estaré tras los cristales de mi ventana esperando un nuevo amanecer…

23 nov. 2010

Campanas



Como homenaje a mis sonidos de niña.
Tocan:
a voleo, a rebato, a fuego, al ángelus, a nieve, al alba,
a fiesta, a hacendera, a rosario, 13 si murió un hombre,
12 si murió mujer, a gloria si ha muerto un niño. A nada.

Afines estaban
el badajo y la campana
con los bravos labriegos
de la antigua usanza.

Cual mendigos hambrientos
tocan las puertas cerradas,
así, de igual modo
tocan sus sones mi alma
.
¡Desesperadas!

En el nido de la iglesia,
cual mozas alborotadas,
levantan el vuelo ansiosos
cien pardales en bandada.

Campanadas…

Cuando la siesta irrumpía
en los valles de labranza,
y la vaquera en los prados
perezosa se acostaba…
inermes en el campanario,
al sol más fiero se quemaban.
… y de pronto…
sonaban…
sonaban …
sonaban.

Abuelo… ¿Qué son?

Sólo campanadas.

3 nov. 2010

Soy mujer


Yo también sostengo mi trocito de mundo sobre los hombros.

Si... también recojo las migajas del alma de los que me rodean y las convierto en panes importantes que poner a la mesa.

Yo también me estremezco cuando presiento una tormenta de sombras que vuelven en forma de recuerdos.

Yo también añoro arrullos de gata, sobre tejados de amor, en sábado.

Yo también busco consuelo a veces en los ojos de las muñecas de la niñez, que a todas nos parece que entonces tenían vida.

Yo también bailo sola algunas noches abrazándome a mi propia, y a mi extraña y coqueteo con los reflejos de la ventana como si fueran ojos infinitos que me observan admirados ¡sólo a mí!

Yo también tengo un abismo en el pasado y remiendo mal los bolsillos del alma para que caigan lágrimas negras cuando ¡no puedo más.!

A mí también me lamen perros con rabia, cuando no encuentro los caminos para ganar las batallas, que a diario, me pone delante el miedo.

Yo también cruzo de rodillas por el asfalto del amor, pidiendo clemencia para los cuchillos que sin piedad se clavan en el vientre cuando él, no está receptivo con mis soledades.

Yo también sufro como una troyana desesperada a la que nadie entiende.

Yo también… soy mujer.