11 feb. 2011

Era viento de nadie...






 Ejerzo mi sacerdocio, particular y femenino, haciendo de señuelo para las ilusiones pequeñas de cada día.
El hombre que adoré, tenía la mochila llena de lodo mojado y pingaba. 
No vivía.

Hoy, nuevamente víctima de la locura de la pluma
me deslizo lenta, como cuando recorría el cuerpo amado por las líneas invisibles de su espalda.
Y le mecía.

Gorjeo sin sentido,
pues mi primavera ya pasó, y no hay flores en mi regazo de plumas blancas y negras.
Olvido sin prisa.

El y yo, habitábamos el límite de los gusanos de seda
que nunca serán mariposas bonitas.
Hacíamos sueños de papel por las tardes; 
pendientes de un fuego que entregábamos al sol de cada ocaso.
Y los ardía.

Teníamos tanto miedo a volar, que ni las alas del amor más claro 
nos parecieron lo bastante fuertes.
Ni limpias.

(El … era viento de nadie. Y yo… un peldaño en su escalera de subida).

Soberbia me contoneé ante su ventana,
y cuando posé mi mano tierna y amante en el cristal,
el ya se había dado la vuelta, 
y aullaba su dolor en otros rizos color trigo.
Mi llanto entonces fue una orgía.

Errante deambulo por mis limbos 
buscando una estrella, que en las noches negras se, 
que sólo fue una luciérnaga efímera en un cielo falso. 
Una utopía.

A la mañana
la despierto sin querer, 
convirtiéndola otra vez,
en mi meta de ese día. 
Soy un péndulo constante, vuelvo siempre al mismo horario 
y  proclamo, este arañazo sin sentido, 
que es el canasto de recuerdos de quien fue 

el monarca… de mi vida.

Del inédito “las ausencias del palomar”


5 comentarios:

  1. Como siempre releo despacio y con asombro intentando descifrar esa rara cualidad que tienes de hacer estas confesiones tuyas tan hondas con una naturalidad tan grande. Que valor.

    A esta hora de la noche, es perfecto leer que "habitabamos el limite de los gusanos de seda que nunca seran mariposas bonitas".
    ...y esa falta de rencor total cuando dices: "soberbia me contonee...pero el ya aullaba su dolor en otros rizos color trigo" o que despiertas estrellas al llegar la mañana...y ese título ya es para alucinar "era viento de nadie..."

    Hay como un embrujo atormentado en tus letras o como decimos por esta tierra, AQUI HAY DUENDE. Un texto genial Inocencia.
    Saludos desde Cordoba

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  2. Los vientos que no son de nadie solo pueden levantar tempestades.
    Las mochilas llenas de lodo mojado, las primaveras sin flores, las crisálidas que no eclosionan, los sueños de papel por las tardes, son crónicas de una tempestad anunciada.

    Tus versos son deliciosos, Inocencia, no solo el ritmo que te atrapa y te lleva hasta donde tú quieres, sino la capacidad para expresar esas emociones, que se me antojan nada fáciles.
    Me ha gustado mucho.

    Un fuerte abrazo.

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  3. Inocencia tu poesía llega hasta los rincones más ocultos de nuestras almas para demostrar que en nosotros habita siempre las dos polaridades, algo blanco y algo negro, las plumas, las emociones efímeras que en el momento parecen ser para siempre.
    Me encanta tu poesía con ese desgarro que te caracteriza.
    un abrazo de Carrachina Soñadora.

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  4. En el fondo, todos somos, viento de nadie... Te felicito por la belleza que siempre encuetro en tus versos.
    Te superas día a día. La foto es preciosa.

    Gracias por dejarme compartir estos momentos de poesia a tu lado.

    Mil besos para ti.

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  5. ¿Golondrina estás ahí?

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