12 ago. 2012

El cielo se niega a llorar...

Te prometo marchitarme
y dejarte mi lugar,
rondas por hacer, causas por vivir
y muñecas sin jugar.

Luego...si llueve será por llover
por nadie, se oyó al cielo llorar.

Tuya queda una vida para arder
y un asesino diario, al que yo siempre decliné
el ofrecimiento para bailar.
Incansable e impertérrito. Tic tac, tic tac, tic tac.,

Vendrán por ti
amaneceres traidores de mejillas arrugadas
que tendrás que maquillar.
Noches frente a espejos heredados
que se siguen oxidando,
que callan otros rostros ya sin alma,
de otras caras reflejadas
para las que tampoco hubo redención.

Serás hombre frente a espejo de mujer,
hombre besando su propia frente en el cristal,
o mujer y mujer en alborotados reflejos de pasión.
La vida regresará a casa cada día evadiendo responder,
la edad...tú edad,
te explicará el significado del tiempo,
el tiempo lo seguirá negando hasta el final.
Creerás que el plan establecido está fallando
que el asesino, merodeó y pasó de largo.
Incansable, impertérrito. Tic tac, tic tac.

El destino...la vejez.
Con suerte la plácida gratitud de la vejez.
La piel bostezará a destiempo por los poros,
Imágenes de la red. Textos registrados propiedad intelectual por
Inocencia Montes
sin aliento, el corazón se dará contra el olvido,
el pulso se hará débil y corto. Tic tac.

Luego Perséfone será raptada de nuevo
primavera, verano, otoño.
Invierno y vuelta a empezar.  
 ¿Y el cielo?.
    El cielo soberbio
     por nadie puede ponerse a llorar.

                                                                                                                                 

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