3 jun. 2010

Mis noches



Esta noche pasada necesité amarte.

Ardía mi cuerpo por tenerte pegado.
Corrían versos por mi corazón hasta mojarme la entrepierna. El pecho se apretó con un deseo ardiente de lunas y palabras.
Mi piel abrió sus perfumes al juego de la seducción y las yemas de mis dedos eran plumas añorando el vello de tu pecho.

La carne de mi nuca se erizó como estambres ansiosos buscando polen nuevo y mis ojos que saben a tierra limpia buscaban los tuyos que son de agua clara.
Mis labios querían, desesperados, ser el recinto donde las lecciones de besos llegaran a la madrugada, querían derretirse … ahogarse con los “te quiero” que esta garganta mía no suelta casi nunca.
Mis genitales fueron un derroche de témpanos derretidos; ansiosos de ser completos como cuando tu sudabas en mi.
Esta noche pasada lloré soñando. Al despertar no quería vestirme.
Luego alguien dijo:
tienes ojeras - yo callé.
Esta noche pasada necesité amarte y tu no estabas.
Aún huelo a mujer desesperada por tenerte.

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